El trigo francés ya es un gran criollo – Nidera Argentina

El trigo francés ya es un gran criollo

El trigo francés ya es un gran criollo

noticia_58_El trigo francés ya es un gran criolloCuando en 1999 Nidera registró Baguette 10, el primer trigo con germoplasma francés, revolucionó los rendimientos del cultivo. Pero no se quedaron de brazos cruzados, y desarrollaron materiales argentinos con raíz europea, que superan en rinde y adaptación a todas las variedades conocidas.

El crecimiento del trigo en Argentina es un hecho indudable. Hace sólo diez años, el promedio argentino era de 2,7 toneladas por hectárea, con un incremento interanual de menos de 20 kilos por hectárea. Hoy, el promedio nacional supera ampliamente las 3 toneladas por hectárea y en los mejores lotes se pueden alcanzar 9, con una tasa de crecimiento anual que oscila en torno a los 40 kilos por hectárea.
Semejante diferencia está directamente ligada a la incorporación de la genética francesa por parte de Nidera, que en 1997 percibió que la evolución de la producción de trigo estaba estancada y decidió actuar en consecuencia. Gustavo Vrdoljak, Gerente del Programa de Mejoramiento de trigo de la empresa, explicó que detectaron que “había un crecimiento bastante interesante en el resto de los cultivos principales, y sin embargo en el trigo, que era el más sembrado después de la soja, la evolución del rinde era menor. Sabíamos que en Europa los rendimientos unitarios eran superiores, y decidimos probar la adaptación local de algunos trigos de germoplasma europeo”.
La apuesta fue todo un éxito, y gracias a un convenio con una empresa francesa, en 1999 se registraron los primeros trigos franceses. Los resultados estaban a la vista, porque las nuevas variedades toleraban la incorporación de tecnología. “Antes de los trigos franceses, cuando teníamos mejor ambiente potencial, las variedades no respondían a la aplicación creciente de tecnología, generando algunos problemas de vuelco y enfermedades. Eso nos llevó a buscar un trigo que se adaptara, pudiera apoyarse en fertilizantes y fungicidas y así generar más toneladas por hectárea”, agregó Vrdoljak.

Rindes al por mayor

El primer hito en la nueva etapa triguera fue Baguette 10, lanzado en 1999, cuando nadie confiaba en que el germoplasma francés pudiera adaptarse a nuestro suelo. Sin embargo, Nidera demostraba en todos sus ensayos un incremento del 15% en rendimiento por sobre las variedades más difundidas. “Hoy todo el mundo triguero reconoce la contribución de Baguette 10 al crecimiento del germoplasma argentino, y la mayoría de las empresas lo están utilizando en sus planes de mejoramiento. Fue la variedad que siempre mostró un rinde superior y permitió la incorporación de tecnología, el uso de fertilizantes a gran escala, la investigación a nivel universitario y en grupos como AAPRESID o AACREA, porque se veía que era un germoplasma totalmente distinto”, expresó el Gerente de Mejoramiento de Trigo de Nidera.

Entonces la empresa asumió un nuevo desafío: desarrollar un material nacional, de raíz francesa pero combinado con la mejor genética argentina, de modo de alcanzar los mejores índices de calidad. “En estos diez años hemos desarrollado variedades superiores a las que teníamos antes, e incluso a muchas nuevas introducciones francesas que realiza la competencia. Son materiales que rinden más que Baguette 10, tienen mayor potencial, más adaptación geográfica, y una calidad igual o mayor que los trigos argentinos tradicionales”, aseguró Vrdoljak.

Diseñar un trigo de calidad lleva aproximadamente diez años, de modo que el primer paso consiste en seleccionar las variedades que mejor satisfagan las necesidades estimadas una década después. Los mejoradores deben prever la estructura productiva, la introducción de nuevas tecnologías, las condiciones climáticas en distintas regiones y las necesidades alimenticias de la población. Entonces comienza el proceso de cruzamiento y de generar una vasta población de la variedad, que permita seleccionar los mejores fenotipos. Hasta aquí, el desarrollo requiere entre 5 y 6 años, porque se hace necesario caracterizar la población y estabilizarla, por ciclo, por altura, por reacción a enfermedades, por parámetros de calidad. Recién entonces comienzan las pruebas a campo, para comprobar si los estudios pueden ser llevados a la realidad, lo que implica 4 años más de trabajo, porque los resultados de una sola campaña son demasiado específicos para ofrecer verdadera certeza del nivel de un producto.
“La introducción del germoplasma francés permitió una mejora notable en los rendimientos de todas las zonas trigueras. En las regiones más productivas -la zona núcleo, más el camino que va desde el centro de Buenos Aires hacia la costa- donde antes los productores se conformaban con 3 toneladas por hectárea, hoy saben que pueden sacar más de 5 toneladas, un 70 u 80% más que lo que se obtenía 4 o 5 años atrás. Y en la costa -Balcarce, Miramar, Necochea- donde el clima favorece al trigo, un buen productor sabe que puede apuntar a 7 toneladas por hectárea, y que las puede tener año tras año, sin problemas de vuelco o de enfermedades”, añadió el especialista.

Un portfolio completo

En los últimos dos años, Nidera renovó completamente su portfolio en trigo, como producto de los excelentes resultados que expresaron campaña tras campaña los materiales desarrollados en Argentina a partir de la genética francesa. La nave insignia de la compañía es el Baguette 601, un trigo de ciclo intermedio a corto que mostró mucho equilibrio entre su rendimiento, su respuesta sanitaria y su capacidad de adaptación a distintas regiones.
“El 601 es fruto del trabajo de investigación de Nidera, y similar al Baguette 17 en su gran adaptación a diversas zonas geográficas: se puede sembrar en cualquier lugar del país. Tiene un gran equilibrio en rendimiento potencial, en calidad comercial -proteína, gluten y peso hectolítrico- y también en calidad industrial. Además, posee buena tolerancia a distintas enfermedades, o sea que es un trigo de lo más completo que hay en el mercado, muy equilibrado, armonioso y difícil de superar”, añadió.

El directivo explicó que existe mucha información de sus resultados en diversas zonas geográficas, y que en los mejores ambientes del sudeste bonaerense puede alcanzar 9 o 10 toneladas; en el norte de la provincia, como Chacabuco, hubo lotes de 8 o 9 toneladas, y en zonas más marginales osciló entre 4 y 5 toneladas.
Sin embargo, la empresa tomó como misión brindar una variedad para cada necesidad, y ofrece materiales como Baguette 501 -el más corto de la compañía-, Baguette 9 -francés pero con muy buenos resultados nacionales -, ciclos intermedios premium, como el Baguette 701 Premium -“de muy buena calidad y una adaptación muy interesante a las zonas marginales”, dijo el directivo-; Baguette 11 – uno de los más difundidos hasta el año pasado- y ciclos más largos, como el 801 Premium y el Baguette 802, junto al Baguette 31, este último de genética francesa y muy buena adaptación en el sudeste de la provincia de Buenos Aires. En lo que hace a variedades con tecnología CL para el control de malezas, es necesario destacar el comportamiento de Baguette 560 CL, de ciclo corto, que -por ejemplo- en la última campaña alcanzó las 3,9 toneladas por hectárea en el oeste, en un campo ubicado en 30 de Agosto.
“Siempre nos propusimos tener una variedad que satisfaga las diversas necesidades de cada cliente: que si un productor, un acopio, un distribuidor o un pool de siembra quiere un cultivar corto, lo tiene. Si quiere un intermedio, lo tiene; y si precisa un material largo con requerimientos de frío, lo tiene”, concluyó Vrdoljac.