Fitosanitarios: una cadena de responsabilidades – Nidera Argentina

Fitosanitarios: una cadena de responsabilidades

Fitosanitarios: una cadena de responsabilidades

noticia_68_ Fitosanitarios una cadena de responsabilidadesPartiendo de estas premisas, es que desde la División Nutrientes y Protección de Cultivos de Nidera, para su marca Zamba, se lanzó Agricultura Consciente. Una iniciativa orientada a informar y crear conciencia en torno al correcto uso de los fitosanitarios. En forma de campaña y apoyada en el sitio www.agriculturaconsciente.com, la propuesta incluye una capacitación on line de seis charlas a cargo de la especialista de la UBA Ana Cristina Amador, en las que se abordan temas de seguridad e higiene en el trabajo agrario. También contiene cursos breves o tutoriales sobre el uso seguro de fitosanitarios e información sobre el uso correcto de los elementos de protección personal.

La importancia de la certificación

La calidad y seguridad de los productos fitosanitarios es una de las principales preocupaciones de Nidera. Cada producto que se introduce al mercado lleva mucho tiempo de investigación y testeo en laboratorios. El análisis toxicológico previo al registro del producto, siguiendo las normativas legales, es realizado por laboratorios independientes certificados por SENASA garantizando objetividad y rigurosidad con los niveles de especialización y tecnología necesarios para la tarea.

El SENASA, a través del OAA (Organismo Argentino de Acreditación) de reconocimiento internacional, es el organismo que audita y fiscaliza las instituciones que generan los resultados. Por esta razón, el productor sólo debe comprar productos en los que se certifique el registro en SENASA.
A su vez, el usuario debe utilizar el producto con responsabilidad. Los fitosanitarios deben ser manejados según las recomendaciones de uso que figuran en el envase y bajo las normas de buenas prácticas agrícolas, por personal formado y capacitado en estas prácticas.
Entre las recomendaciones que figuran en los envases de cada producto, se hace hincapié en los elementos de protección personal que deben usar los operarios al momento del manipuleo y preparado del caldo de aplicación, como así también durante el trabajo de pulverización o fumigación de los cultivos.

En lo que hace a las Buenas Prácticas Agrícolas, se trata de la selección del producto y dosis adecuada para el manejo de la adversidad a controlar, también se trata de la correcta aplicación logrando la eficiencia agronómica buscada, y de la correcta calibración de la máquina y la atención en las condiciones ambientales a fin de minimizar la deriva. Además, bajo ningún concepto se debe permitir que los fitosanitarios alcancen cursos de agua.

Un caso emblema: el glifosato

El herbicida glifosato ha sido y sigue siendo una herramienta fundamental para la producción agrícola y de alimentos en todo el mundo. Es una herramienta que, como todas, se debe manejar con los recaudos consideradores anteriormente.
El glifosato no sólo ha permitido facilitar el manejo en el campo y reducir la erosión del suelo argentino por medio de la implementación de la siembra directa, sino que se trata de un producto con menor nivel de toxicidad que sus antecesores.
La siembra directa, aquella que evita el arado de la tierra previo a la siembra, permitiendo que el rastrojo o el resto del material vegetal del cultivo anterior permanezca en superficie, es una práctica conservacionista que ha revolucionado la agricultura del país. La no remoción de la capa superficial del suelo, que es de las más ricas del perfil, favorece a reducir las pérdidas ocasionadas por el viento -erosión eólica-, también de la lluvia -erosión hídrica-.
Por otra parte, el barbecho químico realizado con productos para el control de las malezas en el período entre cultivos, requiere un menor consumo de recursos no renovables como el combustible y la conservación del agua en el perfil.