Un año más de consciencia en la agricultura – Nidera Argentina

Un año más de consciencia en la agricultura

Un año más de consciencia en la agricultura

noticia_170_Un año más de consciencia en la agriculturaSeis referentes técnicos y productivos aportaron su testimonio para el ciclo 2014 del programa Agricultura Consciente de Nidera. Por tercer año consecutivo, la propuesta de extensión basada en charlas online que lleva a cabo la compañía hizo su aporte práctico para una agricultura más sustentable. Aquí una recorrida por los principales conceptos dejados por los protagonistas.

Con el lema “Vos de que lado estás?”, Nidera llevó a cabo este año su tercer ciclo de Agricultura Consciente (www.agriculturaconsciente.com), el programa que tiene como meta aportar herramientas en forma masiva y gratuita, para que llevar adelante una agricultura sustentable sea una tarea posible. Seis oradores de primer nivel hicieron su aporte al participar de las charlas informativas. Estas se suman a las de años anteriores conformando una completa biblioteca de contenidos online sobre buenas prácticas agrícolas que pueden ser consultados en cualquier momento y lugar por la comunidad productiva.

El ciclo 2014 comenzó con Rodolfo Gil, del Instituto de Suelos del INTA Castelar. El especialista hizo foco en el cuidado del suelo y del agua. En uno de los cuatro módulos de su charla, Gil sostuvo que “la única salida de agua del campo que es rentable y sustentable es la que se va por transpiración”. El técnico planteó que para obtener producciones satisfactorias es necesario contar con 500 a 700 mm de agua disponible durante el ciclo del cultivo, que equivalen a 5 a 7 millones de litros por hectárea. “Esto nos marca la necesidad de realizar un manejo estratégico del agua a través del almacenamiento en el suelo y luego la utilización por parte del cultivo”.

Gil acotó: “La capacidad de infiltración y de almacenar agua en el suelo no es otra cosa que eficiencia de almacenamiento que está en nuestras manos a través de un manejo estratégico muy simple. Hay que mantener el suelo cubierto para evitar que el agua escurra o se evapore. Se busca que la que quedó almacenada sea usada exclusivamente en el proceso de transpiración y de esa forma sea reciclada y convertida nuevamente en materia orgánica y producción de granos. Hay que generar un círculo virtuoso donde el agua sostiene el sistema de producción”, señala el especialista del INTA.

Otro orador que prestigió el ciclo 2014 de Agricultura Consciente fue Fernando García, director del IPNI Cono Sur, quien explicó los cuatro pilares fundamentales para realizar una adecuada nutrición de los cultivos. Se trata de la fuente adecuada de fertilizantes (Right source), en la cantidad (Right rate), momento (Right time) y lugar de aplicación adecuados (Right place).

“El punto central en el manejo responsable de los nutrientes -dijo García-, es que entendamos que la fuente, la dosis, el momento y la forma de aplicación son aspectos que deben responder a los objetivos del sistema de producción, que pasan por la productividad, la rentabilidad, la durabilidad y el ambiente saludable de nuestras explotaciones”. Todo esto sin perder de vista la sustentabilidad ambiental, social y económica.

Este año, al grupo de especialistas de renombre se sumaron dos productores. Uno de ellos fue Pablo Risso, de Victoria, Entre Ríos, quien narró en primera persona su experiencia en la utilización de las buenas prácticas agrícolas.

Frente a la rotación tradicional de esa región del sur mesopotámico, constituida por la secuencia trigo – soja de segunda – maíz – soja de primera, Risso ha incorporado hace tres años el cultivo de arveja. “Aunque suele ser tomado como una alternativa a la siembra de trigo -explicó Risso-, en nuestro caso sin restarle hectáreas al trigo sembramos arveja como cultivo de cobertura para tener un suelo cubierto que nos ayuda a evitar el desarrollo de malezas como la rama negra y otras de difícil control”.

“De esta forma -agregó Risso-, la arveja constituye una alternativa económica que nos genera otro ingreso a la vez que nos permite cubrir el bache entre la cosecha de maíz, en febrero- marzo, y la soja de primera que sembramos entre fines de octubre y principios de noviembre”.

“También en las últimas campañas hemos incorporado la siembra de maíz tardío y en algunos casos de maíz de segunda, que nos están dando muy buenos resultados”, apuntó el productor. Todo en siembra directa, sin la cual “es imposible concebir la agricultura en Entre Ríos”, enfatizó.

Luis Lanfranconi, de la Agencia de Extensión INTA de Río Primero, Córdoba, sugirió pasar de las “dosis de producto” al “manejo del sistema productivo” para enfrentar el problema que representan las malezas resistentes.

“Lo mejor es sentarse con lápiz y papel y anotar cuáles son los lotes con problemas. Si las malezas están presentes habrá que cambiar la estrategia de trabajo, porque lo primero que se debe considerar es evitar que esas especies semillen y, si son pocas plantas, sacarlas del lote y del establecimiento lo antes posible”, recomendó el especialista.

El segundo paso sugerido por Lanfranconi fue la planificación de las actividades dentro del establecimiento. “Esa planificación tiene que ver con la rotación de cultivos que nos permita impactar sobre el desarrollo de las malezas, la rotación de mecanismos de acción de herbicida para no generar malezas resistentes”. Paralelamente, dijo que es necesario implementar otras vías de control: “Por ejemplo, si la maleza es sorgo de Alepo habrá que considerar un sistema de cortes verticales para trozar rizomas, o en el caso del yuyo colorado terminar de remover a mano los pocos individuos que vayan quedando después de las aplicaciones con herbicidas pre y postemergentes”.

La inoculación fue el tema de Alejandro Perticari, investigador del IMYZA del INTA. El especialista sostuvo que para producir 1.000 kilos de soja se necesitan 80 kilos de nitrógeno. Casi un 90% de la oleaginosa argentina se inocula. Pero este alto nivel de adhesión por parte de los productores no garantiza efectividad al momento de su aplicación.

“Más que nitrógeno, lo que requerimos es aumentar los niveles de fijación, que en Argentina promedian el 60%”, dijo Perticari. Y para reforzar esta idea, sostuvo que la soja presenta un elevado índice de cosecha de nutriente: de cada 100 kilos de nutriente que posee la planta, 75 kilos se van con el grano.

Además de la mejora en el desarrollo del producto, el profesional destacó que han evolucionado las estrategias de inoculación, y para lograr una buena respuesta, el técnico remarcó que la semilla debe contener como mínimo 80.000 rizobios. “Esta cifra se logra con procesos eficientes de inoculación, y en la actualidad se cuentan con equipos que permiten una adecuada distribución del inoculante”, afirmó.

El cierre del año estuvo en manos del segundo productor que se sumó al ciclo. Se trata del joven Cornelio Donovan, de General Pinto, provincia de Buenos Aires.
Donovan tiene a su cargo la gestión técnica del establecimiento “Don Guillermo”, una empresa familiar con 1.500 hectáreas en el oeste bonaerense, a la que se suma otra unidad de producción en la provincia de La Pampa.

En los campos de la familia se lleva a cabo la rotación tradicional de la región. Según Donovan, esto es trigo-soja de segunda-maíz-soja. Pero, “entre el maíz y la soja intercalamos un abono verde sobre la mitad de la superficie de maíz, es decir, un cultivo de cobertura que se utiliza para incorporar nutrientes y materia orgánica al suelo”, explicó.
Los objetivos del abono verde son mantener el suelo vivo con el agregado de materia orgánica, aplicar fertilizantes y evitar los problemas de toxicidad en la soja. Donovan sostuvo que “es parte de nuestra estrategia para el manejo de malezas, ya que lo sembramos entre marzo y abril controlando la rama negra y otras malezas ya nacidas y luego el mismo abono verde ayuda a mantener limpio el lote”.
Paralelamente, Donovan expresó que su estrategia es pensar la fertilización para el conjunto de la rotación. Por lo tanto, “el abono verde nos sirve para agregar más cantidad de fertilizante al suelo”, dijo.

Finalmente, el joven productor puso en común una de las ideas que rige la voluntad de todos quienes eligen ser agricultores conscientes: “queremos mejorar ambientalmente el campo ya que viene de varias generaciones anteriores a la mía y nuestra política es que estamos de paso, el campo es de nuestros hijos”.

De esta manera, el programa Agricultura Consciente de Nidera volvió a hacer su aporte a la formación y a la difusión para una agricultura sustentable basada en las buenas prácticas agrícolas.

Mientras el equipo trabaja en los contenidos que protagonizarán el año 2015, los interesados pueden ingresar a www.agriculturaconsciente.com y repasar los principales conceptos para enfrentar el cambio.